Durante más de 25 años hemos estado habitando esta tierra con una idea sencilla y exigente: ser guardianes del territorio. Cuidar no solo lo que se cultiva, sino todo lo que lo rodea : el suelo, el paisaje, la biodiversidad y la vida silenciosa que sostiene este lugar en una de las zonas más despobladas de España.
Nuestra finca, integrada en el programa Secanos Vivos, es hoy una de las que más biodiversidad está recuperando en España. Hemos ido transformando la agricultura en una forma de cultivar que devuelve equilibrio, diversidad y tiempo al paisaje.
Como agricultores logramos recuperar y poner en valor más de siete variedades antiguas de trigo que ya no se cultivaban en el país, entre ellas el ancestral Trigo Negrillo, una variedad que solo se comercializa desde Despelta.
Ser guardianes del territorio también es cuidar lo humano: generar empleo en el entorno rural, reactivar oficios que parecían en riesgo de desaparecer, como el de molinero a piedra, y sostener una economía que nace y permanece en el lugar. Cada decisión que tomamos es una forma de cuidado: de la tierra, de la memoria y del futuro que todavía puede crecer en ella.